Umbral de mirada sostenida
Una apertura compartida y breve, para parejas que quieren volver a encontrarse después de un día ocupado. Sin desnudez, sin que escale a nada, solo presencia.
Intención
Mirarse a los ojos es una de las prácticas tántricas más simples y de las que menos se usan. Sostenida más tiempo del cómodo, cruza un umbral: se deja de mirar al otro y se empieza a ver con el otro. La incomodidad es parte de ese umbral: cuando les den ganas de desviar la mirada, quédense una respiración más. Este ritual es corto a propósito. Está hecho para repetirlo un martes cualquiera.
Síganlo juntos, en el teléfono
Abra el reproductor para recorrer este ritual fase a fase, con temporizadores. Hecho para el momento en que comienzan.
Umbral de mirada sostenida
Preparar el espacio
Luz tenue. Dos cojines enfrentados, con las rodillas lo bastante cerca como para tocarse. Agua a mano. Acuerden sin hablar que cualquiera de los dos puede pausar poniéndose una mano en el corazón.
Llegada
Siéntense uno frente al otro. Las manos sobre los propios muslos. Ojos cerrados. Tres respiraciones lentas hacia el vientre cada uno, cada quien a su ritmo. En la última exhalación, dejen que la cara se afloje.
Primer encuentro
Abran los ojos a la vez. Posen la mirada en el ojo izquierdo del otro, en uno solo, no en los dos. Mirada suave, sin buscar nada. Pueden parpadear. Cuando aparezca la incomodidad, regístrenla y quédense donde están. Sostengan esto sin hablar.
Respiración sincronizada
Sigan sosteniendo la mirada. Empiecen a igualar la inhalación y la exhalación del otro. Prueben llevar el aire al vientre al inhalar y soltar la mandíbula al exhalar. Dejen que la respiración encuentre sola un ritmo común, sin forzarlo. Fíjense en el momento exacto en que se acompasa.
Manos en los corazones
Cada uno apoya su palma derecha en el pecho del otro, y la palma izquierda encima de la mano derecha del otro, la que descansa en su propio pecho. Mantengan la respiración sincronizada. Sientan el latido bajo la mano, y si el propio corazón contesta.
Cierre
Cierren los ojos. Las manos se quedan donde están. Cada uno nombra una cosa concreta que vio en el otro esta noche. Algo que notaron, no un halago.
Después del ritual
- Quédense cerca unos minutos antes de hacer cualquier otra cosa.
- Nada de pantallas el resto de la noche, si se puede.
- Al día siguiente, fíjense si se miran distinto.
Inspirado en: Margo Anand, SkyDancing Tantra; Barbara Carrellas, Urban Tantra.
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