Quietud en yab-yum
Una postura tradicional de contacto cercano, usada como la práctica en sí. Para parejas listas para una cercanía física sostenida que no avanza hacia el sexo.
Intención
El yab-yum es la postura tántrica sentada de siempre: una persona con las piernas cruzadas y la otra sentada en su regazo, con las piernas alrededor de su cintura. La polaridad acá es energética, no una cuestión de género: un cuerpo sostiene y el otro descansa en ser sostenido. Si la sostienen un buen rato, con la respiración sincronizada y los cuerpos en contacto pleno, la postura pasa a ser toda la práctica.
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Quietud en yab-yum
Crear el campo
Entibien el cuarto. Un cojín lo bastante grueso para que uno se siente con el otro en el regazo. Luz tenue. Agua al alcance de la mano.
Sentarse aparte
Siéntense uno frente al otro, todavía sin tocarse. Igualen la respiración en silencio: el vientre sube al inhalar y se afloja al exhalar. Cada uno dice una frase en voz alta: qué está dejando afuera para poder estar acá.
Entrar en la postura
Uno se sienta con las piernas cruzadas. El otro se acomoda en su regazo, con las piernas alrededor de su cintura. Las frentes se tocan. Cada uno apoya una palma en el corazón del otro. Ojos suaves, entreabiertos o cerrados. Busquen el punto donde se reparte el peso: sostenidos y sosteniendo a la vez.
Respiración sostenida
Respiren juntos los quince minutos enteros. Elijan un patrón y sosténganlo: inhalar los dos a la vez y exhalar a la vez, o que uno inhale mientras el otro exhala. Al inhalar, sientan cómo el pecho se abre contra el del otro. Al exhalar, dejen que el vientre se afloje y los cuerpos queden un poco más cerca. Fíjense en el calor entre los dos pechos, y en cualquier balanceo mínimo que aparezca.
Extender el calor
Sin salir de la postura, empiezan a aparecer caricias lentas: por la columna, por la nuca, por los omóplatos. Una caricia por cada exhalación. Lentas, amplias, sin que escale. Cada contacto es una continuación de la respiración, no un paso hacia el sexo.
Salir despacio
Separen los cuerpos tan despacio como los juntaron. Vuelvan a sentarse uno frente al otro. Una frase cada uno: qué notaron en toda esa quietud.
Después del ritual
- Quédense cerca al menos media hora después.
- Si apareció deseo, pueden dejar que sea una noche más lenta en vez de apurarse a hacer algo con él.
- Tomen agua y coman algo caliente.
Inspirado en: Margo Anand, SkyDancing Tantra; Ma Ananda Sarita, sexualidad meditativa.
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