Volver a la biblioteca

En pareja Avanzado Misterio erótico 120 min

El ritual del misterio

Dos horas armadas sobre la idea de Esther Perel de que el deseo necesita distancia. Una manera estructurada de devolverle algo de misterio a una pareja de años.

Intención

Esther Perel y Jack Morin vienen sosteniendo que el deseo a largo plazo se alimenta de que el otro siga siendo otro: alguien separado, que no terminas de conocer. Este ritual arma distancia a propósito, y después la cruza despacio. Las ganas, una transgresión chiquita y la sensación de reencontrarse son el combustible erótico. Es para parejas de años dispuestas a sentir esa extrañeza como una puerta, no como un problema.

Síganlo juntos, en el teléfono

Abra el reproductor para recorrer este ritual fase a fase, con temporizadores. Hecho para el momento en que comienzan.

El ritual del misterio

20 min

Preparación por separado

Cada uno pasa veinte minutos solo, en cuartos distintos. Sin hablarse. Vístete para ti, no para el otro. Elige un objeto para traer al ritual, algo que el otro no haya visto.

10 min

Llegar como invitados

Encuéntrense en un tercer cuarto, que no sea el dormitorio ni la sala, si se puede. Salúdense como saludarían a alguien a quien no ven hace un año. Una pequeña inclinación, una mano en el corazón, una mirada atenta desde unos pasos de distancia. Los primeros dos minutos, sin palabras. Después una conversación lenta sobre cualquier cosa que no sea la vida doméstica.

15 min

Intercambio del objeto

Cada uno muestra el objeto que eligió. Cuenta por qué ese y no otro, qué deseo o qué regla propia toca, y para qué no lo elegiste. El que escucha no contesta, solo escucha. Después cambien los roles.

20 min

Movimiento juntos

De pie. Muévanse despacio por el cuarto, a veces tocándose y a veces separados. Dejen ratos largos en los que uno mira al otro desde el otro extremo del cuarto. Que el que mira sienta el deseo sin acortar la distancia enseguida. Sin música, o con una sola pieza lenta elegida de antemano.

20 min

Primer contacto

Elige una parte del cuerpo del otro a la que le vas a dedicar todo tu turno: las manos, la nuca, la cara interna de la muñeca, la boca, la cara interna del muslo. Quédate ahí los diez minutos enteros, y después cambien. Lento, atento, sin apuro. Si pensaban desvestirse, háganlo de a poco dentro de esta fase.

25 min

Intimidad sostenida

Pasen a un contacto cercano en el piso o en la cama, acostados o sentados. La mirada lenta y la respiración lenta siguen siendo la columna de todo. Si esta noche hay sexo, digan con claridad qué quieren: oral, penetración, roce, o abrazo quieto. Que sea más lento que de costumbre, con pausas en el pico antes de seguir. Si esta noche no hay sexo, alcanza con un abrazo largo, desnudos o vestidos.

10 min

Reaparecer

Acuéstense uno frente al otro. Cada uno nombra una cosa del otro que esta noche le resultó desconocida, en el buen sentido. Una sola cosa. No apaguen esa extrañeza con frases tranquilizadoras.

Después del ritual

  • Duerman en la misma cama pero, si pueden, en posiciones un poco distintas a las de siempre.
  • No lo analicen en detalle a la mañana siguiente.
  • A lo largo de la semana, fíjense si el otro te quedó un poco más desconocido, en el buen sentido.

Inspirado en: Esther Perel, Mating in Captivity; Jack Morin, La mente erótica.

Solo para ti

Ajusta este ritual

Cuéntanos qué lo haría resonar más, y lo reescribiremos solo para ti.

¿Qué te haría difícil hacerlo? ¿Qué otras cosas te gustaría incluir?

Guías