Umbral sensorial
Despertar los sentidos uno a uno como práctica privada de apertura. Sirve antes de un encuentro íntimo a solas, o simplemente para volver al cuerpo.
Intención
Esta es una práctica de despertar sensorial que viene de la tradición SkyDancing. Los cinco sentidos entran de a uno, sin apuro, como si estuvieras preparando un cuarto sagrado adentro del cuerpo. El umbral es el momento en que la atención deja de pensar en la sensación y empieza a recibirla de verdad. Al terminar vas a estar más en tu cuerpo que al empezar, sin haber forzado ninguna excitación.
Comienza cuando quieras
Una fase a la vez, con temporizadores.
Umbral sensorial
Preparar el espacio
Entibia el cuarto. Luz tenue, y una vela a la altura del piso si es de noche. Ten cerca agua, un pedazo de fruta y algo con aroma: aceite, una flor, incienso. Quédate un minuto de pie con los ojos cerrados y date cuenta, en silencio, de que estás entrando en un ritual privado.
Vista
Siéntate cómoda. Deja que los ojos se posen en un objeto lindo del cuarto. Míralo sin ponerle nombre. Fíjate en el color, la sombra, el contorno, y en el gusto pequeño de simplemente ver. Si la mente se pone a narrar, vuelve al objeto.
Sonido
Cierra los ojos. Escucha primero la capa de sonido más lejana, después la más cercana, después tu propia respiración. Fíjate en el silencio que hay entre un sonido y otro. Si quieres: un zumbido grave al exhalar, sintiendo la vibración en el pecho y en los labios.
Olfato y gusto
Acerca despacio a la nariz eso que tiene aroma. Tres inhalaciones lentas, dejando que el olor llegue al fondo de la garganta. Después dale un mordisco chico a la fruta y déjala sobre la lengua antes de masticar. Fíjate en el dulzor, en la temperatura, y en si la boca tiene ganas de sonreír.
Tacto
Si tienes aceite, entibia primero una gota entre las palmas. Pasa tu propia palma despacio por la cara interna del brazo contrario, de la muñeca al hombro. Después por el costado del cuello, después sobre el corazón. Ve más lento de lo que te sale solo. Que cada caricia coincida con una exhalación.
Cierre
Las manos descansan en el vientre. Tres rondas de respiración lenta. Fíjate cuál sentido quedó más despierto, y en qué parte del cuerpo se siente esa viveza.
Después del ritual
- Quédate en ritmo lento los próximos veinte minutos, si puedes.
- Come algo caliente.
- En algún momento del día, fíjate si ese sentido que despertaste sigue atento.
Cuando quieras
El reproductor lleva el tiempo y te da una fase a la vez, para que puedas practicar en vez de leer. No necesitas cuenta.
Este ritual está escrito para cualquiera
El tuyo se escribiría desde tus propias respuestas: el tiempo que tienes, lo que te gustaría tener más cerca, lo que prefieres dejar fuera. Empieza con unas pocas preguntas.
Inspirado en: Margo Anand, SkyDancing Tantra; linaje de despertar sensorial.
Preguntas frecuentes
¿Qué necesito preparar para una práctica de despertar sensorial?
Un cuarto tibio con luz tenue, un vaso de agua, una fruta y un objeto con aroma: aceite, una flor o incienso. Todo lo de la lista probablemente ya está en tu casa. No hay nada que comprar y nada que ponerte ni quitarte.
¿Es una práctica sexual?
Es una puerta, no un destino. Los veinte minutos despiertan los sentidos uno a uno, sin contacto genital y sin que la excitación tenga que aparecer. Hay quien la usa antes de un encuentro íntimo a solas; hay quien la usa solo para volver al cuerpo después de un día de cabeza.
¿Y si la mente se me va todo el tiempo?
Vuelve al sentido que tienes delante: el objeto que miras, la capa de sonido, el sabor en la lengua. Irse y volver es la práctica funcionando, no la práctica fallando. Cada regreso deja la atención un poco más adentro del cuerpo.
Solo para ti
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